jueves, 21 de octubre de 2010

REFLEXIÓN

Vía Crucis:
El camino de Jesús
Para muchos, rezar hoy el Vía Crucis puede parecer anticuado, obsoleto, cosa de otros tiempos. Sin embargo, el significado profundo de eta oración es impresionante y urge recuperarlo. Se  trata de  seguir  a  Jesús, caminar  tras  sus huellas, acompañarlo en  su camino, que, como él dice, es un camino de cruz (Mc. 8,34).
El Vía Crucis o camino de la cruz revive los últimos momentos de la vida de Jesús y nos introduce en el misterio de la salvación.
Suele ocurrir  también que solo nos acerquemos al Jesús que camina hacia la cruz en el tiempo de Cuaresma o Pascua. Este trabajo intenta ir más lejos, pretende descubrir que  el  camino  de  la  cruz  es  nuestro  propio  camino  para  seguir  con  fidelidad  la voluntad  de Dios.  Por  eso  va más  allá  de  unas  reflexiones  para Cuaresma:  es  una invitación a la oración personal y comunitaria en todo momento del año.
En  el  contexto  actual  de  nuestra  Iglesia  ,  el Vía Crucis  de  Jesús  se hace historia en el camino de un pueblo que busca su liberación. Desde los pobres de nuestra  tierra,  construyendo  unidos  la  justicia  y  la  paz,  volvemos  los  ojos  al tradicional  camino  de  la  cruz  para  retomar  fuerzas  y  reencontrarnos  con  Jesús  crucificado. Juntos a él, ponemos nuestra vida vida en las manos del Padre, Dios de la  vida. Desde  la  cruz  de  Jesús,  presente  hoy  en  nuestro  continente  y  en  tantos  otros  lugares de este mundo sediento de justicia, afirmamos nuestra fe en la resurrección y  la  vida. Anunciamos  con  alegría  y  esperanza  la  presencia  liberadora  de  Jesús  entre  nosotros.  Encarnamos  en  el  mundo  el  reino  de  Dios,  los  ansiados  cielos  y  tierra  nuevos, donde reine la justicia, la paz y el amor verdadero.

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